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Manuel Marqués López |
Vengo de pasar unos días en el sur, al buen calor de España. Del 24 al 30 de mayo estuve recorriendo las provincias de Huelva y Sevilla, además del Algarve portugués.
En Huelva pude visitar el Coto de Doñana y la famosa aldea del Rocío, hogar de “la blanca paloma”. También caminé por las inmensas playas de Isla Crisitina e Islantilla, y disfruté de las agradables calles de la ciudad fronteriza de Ayamonte.
Para conmemorar el quinto centenario del descubrimiento de América, se constuye en Palos de la Frontera el Muelle de las Carabelas;, con réplicas de las tres naves que surcaron el océano Atlántico allá por 1492 bajo las órdenes de Cristobal Colón. La Ruta Colombina, además, incluye el Monasterio de La Rábida y el pueblo de Moguer.
La excursión de día completo a Sevilla fue calurosa, con 38ºC y un sol de justicia. Dos guías muy agradables nos mostraron en visita panorámica la Giralda, la Torre del Oro, la catedral, el barrio de Triana, la plaza de España, etc. Almuerzo en un cortijo a la sombra, y ya de tarde paseo en barco por el río Guadalquivir.
Faro tiene ese encanto que tanto me apasiona del país vecino. Con un patrimonio monumental extraordinario, esta ciudad cosmopolita es hoy un importante centro turístico del sur de Portugal.
El templo budista de Jing’An también es conocido como el “templo de la paz y la tranquilidad”, data del siglo 3 a.C. y es una reconstrucción del templo original, que por aquel entonces estaba rodeado por un arroyo. Hoy está inmerso entre un mar de rascacielos. Su interior alberga la figura de Buda mas grande de China, de casi 4 metros de altura.
La mayor parte de la población china sigue la religión budista; el segundo lugar lo ocupa el cristianismo, pero hay muchos seguidores de la religión tradicional china.
Acceder al templo cuesta 30RMB y su ubicación céntrica, hacia la mitad oeste de Nanjing Road y la zona comercial, lo hacen una visita imprescindible en Shanghai.
El espacio aéreo chino está destinado prácticamente en su totalidad al mundo militar, es por eso que los aviones comerciales siguen rutas muchas veces saturadas y la puntualidad del transporte aéreo interno deja bastante que desear. Sin embargo, la extensa red de ferrocarril china ofrece comodidad, rapidez y puntualidad.
El tren bala de Shanghai a Pekín llega a alcanzar los 300 km/h y conecta las dos ciudades en once horas. Nunca había viajado en tren cama hasta entonces, y puedo decir que la experiencia es fabulosa.
Un viaje a China no está completo si no se visita, además de la muralla, la Ciudad Prohibida y la Plaza de Tian’anmen.
La Ciudad Prohibida fue palacio imperial desde la dinastía Ming a Qin y está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La ciudad está constituida por centenares de casas y palacios de madera, rodeados y protegidos por un extenso canal de agua. Se denomina “prohibida” porque nadie podía entrar o salir de ella sin el expreso consentimiento del emperador. Hoy en día ocupa el centro geográfico de la ciudad de Pekín.
La plaza de “la puerta celestial” es todo un símbolo para China; es la plaza pública mas grande del mundo y se planificó para albergar eventos políticos masivos y desfiles militares. A sus lados están los edificios gubernamentales, varios museos y el Teatro Nacional de China, todos ellos de claro estilo soviético.
La Gran Muralla China es Patrimonio de la Humanidad y no hay duda alguna: es una maravilla del mundo. Tiene mas de 8,000 km de longitud y surca China de este a oeste, desde la frontera con Corea hasta el desierto del Gobi. Fue mandada construir por el primer emperador, Qin (221 a.C.), destruida y posteriormente reconstruida. Su finalidad no era otra que proteger el territorio chino de los ataques de los pueblos bárbaros del norte, hoy en día Mongolia, mediante una división del territorio y diferentes puntos de vigilancia.
Se dice que se puede ver la Muralla China desde el espacio, pero mucho me temo que no es así.
Tiene la fama de ser el cementerio mas grande del mundo, y es que durante su construcción, los obreros, presos y esclavos que cargaban con las enormes piedras de caliza morían de agotamiento y sus cuerpos se desechaban al otro lado.
La mayor parte de los turistas que visitan Pekín se decantan por la sección de Badalín, que es la sección mas cercana y mejor conservada pero la mas bulliciosa. En mi caso preferí visitar una sección mucho mas tranquila: Juyongguan, construida durante la dinastía Ming.