Fotos y Blog |
Manuel Marqués López |
Un viaje a China no está completo si no se visita, además de la muralla, la Ciudad Prohibida y la Plaza de Tian’anmen.
La Ciudad Prohibida fue palacio imperial desde la dinastía Ming a Qin y está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La ciudad está constituida por centenares de casas y palacios de madera, rodeados y protegidos por un extenso canal de agua. Se denomina “prohibida” porque nadie podía entrar o salir de ella sin el expreso consentimiento del emperador. Hoy en día ocupa el centro geográfico de la ciudad de Pekín.
La plaza de “la puerta celestial” es todo un símbolo para China; es la plaza pública mas grande del mundo y se planificó para albergar eventos políticos masivos y desfiles militares. A sus lados están los edificios gubernamentales, varios museos y el Teatro Nacional de China, todos ellos de claro estilo soviético.
La Gran Muralla China es Patrimonio de la Humanidad y no hay duda alguna: es una maravilla del mundo. Tiene mas de 8,000 km de longitud y surca China de este a oeste, desde la frontera con Corea hasta el desierto del Gobi. Fue mandada construir por el primer emperador, Qin (221 a.C.), destruida y posteriormente reconstruida. Su finalidad no era otra que proteger el territorio chino de los ataques de los pueblos bárbaros del norte, hoy en día Mongolia, mediante una división del territorio y diferentes puntos de vigilancia.
Se dice que se puede ver la Muralla China desde el espacio, pero mucho me temo que no es así.
Tiene la fama de ser el cementerio mas grande del mundo, y es que durante su construcción, los obreros, presos y esclavos que cargaban con las enormes piedras de caliza morían de agotamiento y sus cuerpos se desechaban al otro lado.
La mayor parte de los turistas que visitan Pekín se decantan por la sección de Badalín, que es la sección mas cercana y mejor conservada pero la mas bulliciosa. En mi caso preferí visitar una sección mucho mas tranquila: Juyongguan, construida durante la dinastía Ming.
Este fin de semana estuve disfrutando de Hangzhou, capital de la provincia de Zhejiang.
Desde la estación de Shanghai Hongqiao se coge un tren bala muy cómodo que en menos de una hora llega a su destino. Hangzhou es una ciudad turística bastante conocida en China. Abraza al Lago del Oeste, y desde sus orillas se pueden observar fabulosos paisajes montañosos, pagodas y barcas. Este lago se formó hace unos 12,000 años gracias a la acumulación de agua de pequeños afluentes y manantiales subterráneos. En los jardines y parques que lo rodean podemos encontrar flores de loto y otros tipos de plantas acuáticas. Las calles de la ciudad están llenas de gente y puestos de comida.
Hangzhou es una experiencia diferente, y con tan buena compañía mucho mejor.
El Museo de Shanghai es muy conocido por la calidad de sus obras de arte y cultura china. El edificio tiene forma redondeada pero con base cuadrada y cuatro asas, fiel a la antigua filosofía china que describía la tierra como cuadrada y el cielo circular. Se exhiben cerámicas, caligrafía, pinturas y acuarelas, esculturas hechas en jade y otros materiales, monedas, y todo tipo de artilugios de las distintas minorías étnicas del país y sus ancestros.
La entrada al museo es gratuita y su ubicación es inmejorable, en pleno centro urbano, en People’s Square.
Cuando se visita Old Shanghai no hay que olvidar una batería de repuesto para la cámara de fotos. Además de disfrutar de una agradable caminata por las calles típicas del Shanghai antiguo, verás contrastes de película: un jardín clásico chino con pabellones, puentes y estanques, tiendas y gente de todas las nacionalidades en un bullicio frenético, la antigua casa de Té, ideal para degustar las diferentes variedades de la bebida; y rascacielos que reflejan todo el brillo del sol.