Fotos y Blog |
Manuel Marqués López |
Este año, el Día de Asturias cae de jueves, y enlazándolo con el fin de semana me he escapado unos días a la provincia de Salamanca, tierra de buen jamón, embutidos y sopas -o al menos eso le pareció a mi paladar.
Salamanca no sólo es una ciudad, es un auténtico museo al aire libre que nos obliga a caminar por sus calles con mucha calma; palacios, iglesias y catedral, conventos, la universidad… su zona monumental tan bien conservada y cuidada, sus fiestas y gentes, hacen que la ciudad posea el título de Patrimonio de la Humanidad. Y para quien quiera tomar una fotografía de postal, decir que desde el parque fluvial que rodea al río Tormes se puede ver una fabulosa panorámica.
La Sierra de Francia ocupa la parte occidental de la Cordillera Central de la Península Ibérica y alcanza los 1723 metros. Como parte del Camino de Santiago por el sur, los peregrinos pueden visitar el santuario mariano, la cueva de la virgen, el reloj de sol y un mirador de piedra con una vista sobrecogedora de la llanura salmantina. La Sierra de Francia, junto con Las Batuecas, son Reserva de la Biosfera y poseen una gran riqueza medioambiental y belleza paisajística.
La Alberca es un pueblo que inmediatamente nos transporta al pasado, con casas de piedra y maderas verticales a modo de decoración en la fachada, calles estrechas repletas de manifestaciones religiosas y tradición. Fue, es y será, el primer municipio declarado Monumento Histórico-Artístico de España; y su historia comenzó mucho antes de la llegada de los romanos.