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Manuel Marqués López |
Subir hasta Peña Redonda parece un paseo, pero sus 1836 metros de altitud hacen que sea un desafío divisar la Cordillera Cantábrica desde su cima. La segunda excursión de la asignatura de Senderismo nos llevó al concejo asturiano de Aller, limítrofe con la provincia de León por el puerto de San Isidro, y bien conocido por su tradición minera.
Comenzamos desde el pueblo de El Pino, callejeando por sus calles con horreos y paneras, siguiendo una caleya que discurre por castaños, ascendiendo lentamente hasta las puertas de las Foces de El Pino.
Las foces son pequeñas en longitud, pero de gran hermosura. A lo largo de su historia, el río Pino erosionó la roca caliza, tallando un estrecho desfiladero con paredes prácticamente verticales, que en algunos puntos no tienen mas de 6 metros de anchura y que han dado lugar a pozas, cascadas y rápidos de aguas blancas y limpias.
Yendo en dirección hacia la majada de Les Campes, abandonamos el PR-AS-31 para tomar a la derecha el camino que discurre libremente por el valle del Fondil. Nosotros tomamos el camino directo hasta una pista que recorre el canal de Peña Redonda en una ascensión ligera pero costosa, pues este canal va estrechándose poco a poco, y en su tramo final requiere sortear derrumbes y pedreros.
Tras el merecido bocadillo, los mas aventureros comenzamos el descenso por la vertiente de Río Aller, saltando, trepando, deslizándonos a través de la vegetación y descubriendo caminos hechos por el ganado. Una vez abajo, pisamos asfalto, y continuamos al NO siguiendo el curso del río para llegar a Casomera, donde ponemos punto y final a esta salida.
Tiempo de realización: 8 horas.